Estudiofilia: obsesión por los estudios post universitarios

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En las actualidad es muy común que los profesionales busquen mejorar su perfil a través de los estudios post universitarios. Los posgrados son muy útiles para lograr tener una ventaja a la hora de enfrentar el mercado laboral, cada vez más competitivo, pero hay que tener cuidado de que no se conviertan en una obsesión para nosotros.

Es importante dejar en claro que estudiar no es dañino, al contrario, el saber no ocupa espacio y nunca está demás. Pero todas las obsesiones son malas, nos afectan tanto psicológica como físicamente, y es así como la estudiofilia puede convertirse en un mal a erradicar.

 

¿Ser aplicado o ser obsesivo?

Cuando estamos desarrollando nuestro currículo, de seguro queremos que se vea lo mejor posible, que nuestra carta de presentación sea impecable. Para eso estudiamos varios posgrados y procuramos terminarlos con las mejores notas posibles.

Es aquí donde ser aplicado se convierte en una ventaja. Es importante llevar un ritmo de estudio adecuado, complementando las clases que recibimos y ampliando la materia por nuestra cuenta. Pero la línea entre dedicación y obsesión es muy delgada.

¿Cómo podemos evitarla? Es muy fácil, dejando un espacio para la práctica laboral y el ocio. No todo puede ser estudios de posgrados tras otro tras otro. Con la práctica laboral podremos poner a prueba las herramientas que hemos incorporado y descubrir cuales necesitamos desarrollar, además de obtener un balance adecuado para el CV a ojos de nuestros futuros contratistas. Y el ocio es vital para lograr que nuestro cerebro se mantenga saludable.

Si dejamos que nuestro afán por realizar estudios post universitarios se convierta en una obsesión, corremos el riesgo de tener bajo rendimiento en el trabajo, una pobre concentración y altos niveles de estrés, siendo esto muy peligroso para la salud. Procura encontrar un balance entre tus estudios de posgrado, tu vida laboral y tu vida personal y verás cómo evitas la estudiofilia.